Lo que el viento dejó

Por Pato Che

004“Mira, aquí estamos ahora”, nos dice Thomas, mientras señala la portada del libro El Gran Diluvio. La imagen aérea muestra un barrio entero sumergido bajo el agua.

Es el vecindario Lower Ninth Ward, un día después de que Nueva Orleans fuera golpeada por el huracán Katrina, en 2005. Dicen que fue el desastre natural más mortífero en la historia de Estados Unidos. Pero lo cierto es que el viento no hizo tanto daño como la cadena de errores humanos y políticos, que se cobraron la vida de más de mil 600 personas. La mayoría, de este barrio humilde, negro.

Llegamos hasta aquí inspirados por otro libro, el de los hermanos Amy y David Goodman*, cuyo título resume la constante búsqueda de este viaje: Los que luchan contra el sistema. Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios*.

La tapa de la versión en español muestra a una persona clavando una bandera estadounidense sobre las ruinas del Lower Ninth y uno de los primeros capítulos está dedicado a Common Ground Relief, un grupo de vecinos que ante la ineptitud de las autoridades, se organizó para liderar las tareas de rescate y reconstrucción.

“Ocho años después de la catástrofe, todavía estamos intentando repoblar la zona”, lamenta Thomas Pepper, director ejecutivo de la organización.

Esta es su historia…

Hola NOLA

004aTras medio día de carretera desde Houston, Texas, los pantanos anuncian la llegada al estado de Luisiana. Atrás queda la monotonía de la Interestatal 10, que recorrimos desde nuestro ingreso a EE.UU. El paisaje, la vegetación, los puentes herrumbrados… hasta el aire que se respira es diferente.

La emoción se intensifica al salir de la autopista para dirigirnos al Uptown de Nueva Orleans (NOLA), donde nos esperan Jonathan y Lesley, una pareja de artistas que conocimos en Chiapas. Las casas de madera estilo europeo, el tranvía, los parques, los ciclistas… el escenario nos hace dudar si realmente Norteamérica.

Aun así, el ambiente parece familiar, y no es por coincidencia: Hollywood ha escogido a NOLA como uno de sus sets favoritos, por lo que después del petróleo y la pesca, la industria cinematográfica representa uno de los ingresos más importantes para la ciudad. Por entonces, se filma la película Focus, protagonizada por Will Smith, en la que Tadeo participará como extra en la escena rodada en el Superdome, el estadio de Los Santos*.

Nuestro hogar temporal está en Magazine Street*, una de las calles más vivas y pintorescas de la ciudad, por la cual nuestros anfitriones nos llevan a descubrir la gastronomía de Luisiana (mezcla de cocina francesa, española, caribeña y africana). No pasa mucho tiempo antes de hacernos fans del Po Boy*, un delicioso sandwich baguette, relleno generalmente de mariscos y aderezado con la famosa salsa local: Tabasco*.

También recorremos los típicos cafés del barrio francés y pasamos momentos bohemios en la aclamada Bourbon Street*, incluyendo una loca noche de disfraces con motivo de la celebración de Halloween.

La hospitalidad de Jonathan y Lesley es tal que hasta dudamos en quedarnos a pasar el invierno que se aproxima (Tadeo lo hará). Sin embargo, no olvidamos que venimos persiguiendo la historia del Lower Ninth y hacia allá nos dirigimos.

El día después

007El barrio luce poco habitado, pero sus calles están limpias y solo vemos un par de edificios en ruinas. El resto son casas nuevas o en construcción.

Se nos hace difícil imaginar la devastación de hace apenas unos años. “El sistema de diques cedió justo a unas cuadras de aquí, por lo que el agua superó la línea de los árboles”, recuerda Thomas. Años más tarde, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos sería hallado culpable del fallo del sistema, pero ése sería solo uno de los factores que desencadenaron la tragedia.

Por entonces, unas 18 mil personas habitaban en el distrito, en su mayoría negros de clase trabajadora, a punto de retirarse y con la esperanza de que la jubilación les ayudara a pagar sus hipotecas. “La ley dice que si vives cerca de un dique federal, no requieres un seguro contra inundaciones, porque se supone que hay algunos estándares de calidad, así que cuando ocurrió esto, la gente de aquí perdió todo”, continúa Pepper.

Hoy, apenas un tercio de esa población ha regresado, por lo que Common Ground ha pasado de tareas de emergencia (suministro de alimentos, medicinas y herramientas de construcción) a las de repoblación. “Estamos tratando de construir escuelas y parques para convencer a la gente joven que compre un terreno, construya su casa y forme una familia”, dice.

Para ello, la ONG cuenta con una clínica legal que brinda asistencia para obtener permisos de construcción y acceder a préstamos de gobierno, entre otros trámites.

Huracán de errores

003Pese a que los servicios meteorológicos venían alertando sobre la ferocidad de Katrina desde días antes de que tocara tierra, ningún autoridad reaccionó.

El presidente George Bush –quien luego se supo fue prevenido sobre la fragilidad de los diques– no suspendió sus vacaciones en su rancho de Texas. Su compadre Michael D. Brown, director de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), aceptaría años más tarde que se intentó “federalizar” el caso para echarle la culpa a la gobernadora de Luisiana, la demócrata Kathleen Blanco. Abandonado por el gobierno federal y el estatal, Ray Nagin, el alcalde de NOLA, declaró la evacuación obligatoria, pero era demasiado tarde.

“Mucha gente no tenía los medios económicos para evacuar e incluso cuando lo intentaron, no pudieron, pues las calles parecían un estacionamiento”, recuerda Pepper. “Y la gente que intentó hacerlo por el sur, se encontró con un alguacil (y vecinos armados) diciendo: ‘no pueden pasar por aquí’”.

La tormenta también despertó el racismo. Tanto las fuerzas del Ejército, como los policías estatales y locales, patrullaban los barrios más ricos “para evitar saqueos”. “Si un hombre blanco tomaba algo, era comida para su familia; si lo hacía un negro, estaba robando”, recuerda Malik Rahim, uno de los damnificados, en el libro de los Goodman.

Ante la injusticia, el ex pantera negra envió una botella al mar de internet, pidiendo ayuda a “cualquiera con ideas para salvar vidas”. Los primeros en responder fueron los Veteranos por la Paz. Luego se sumaron doctores y voluntarios, entre ellos el documentalista Michael Moore, que les donó 40 mil dólares. De hecho, la labor de cineastas como Brad Pitt y Sean Penn llenó los vacíos que dejó el gobierno.

En un acalorado debate entre activistas, alguien le dijo a Malik: “lo que debes hacer es hallar es un terreno común (common ground)”. De ahí surgió el nombre de una organización que se hizo tan efectiva y respetable, que la mayor parte de la ayuda a los damnificados – incluso la oficial–, empezó a fluir a través de ellos.

“La gente comenzó a sentir el empoderamiento. Fue algo maravilloso ver cómo aquellos que nunca imaginaron hablar con el presidente o tener a un senador en su casa, tenían el valor de decirles: ‘si no haces tu trabajo, te pondremos en un autobús para que te vayas de aquí’”, reflexiona Thomas.

La semilla

016Otro de los trabajos que encabeza Common Ground es la replantación de especies autóctonas para evitar la erosión de los terrenos adyacentes a los diques. “Intentamos prevenir la erosión que provocan las olas de los barcos al nivel de las raíces de los árboles, así que plantamos hierbas para que las olas se hagan más débiles antes de golpear la costa”, dice James Stram, coordinador de proyectos en pantanos.

“Además ayudan a la acumulación de sedimento, que crea suelo nuevo”, agrega. “El problema es la política del gobierno. Es decir, es bueno tener voluntarios que nos ayuden a plantar, pero sería mejor si el gobierno contratara a miles de personas. Hay organizaciones que tienen dinero para comprar las plantas, pero no para pagar personal que las plante”.

Una solución sería, sugiere James, que compañías privadas tengan personal y equipo listos para ser contratados por el gobierno. “Mañana, por ejemplo, vamos a ser solo cinco o seis personas. ¿Cuánto crees que podemos hacer?”, lamenta.

Terminada la entrevista se acerca “Smitty”, un vecino del barrio que suele pasar a saludar. Ordenamos pizza y nos deleitamos con los chistes de este señor negro, de unos 70 años. Bueno, al menos con que alcanzamos a entender por su marcado acento sureño.

Luego nos invita a su casa, donde nos relata su triste experiencia durante Katrina, la cual está documentada en su libro Exiled in paradise (Exiliado en el paraíso), que inicia fuerte, con una violación. De repente, la anécdota parece revivir el pasado y comenzamos a sentir en carne propia una de las heridas más dolorosas de la historia estadounidense.

Al día siguiente, volvemos a Lower Ninth para ayudar a quienes intentan cicatrizar esa herida. Entre ellos, un grupo jóvenes voluntarios de varias nacionalidades instalado a un par de cuadras de la sede de Common Ground. El aroma a camaradería es casi tan rico como el del café que nos sirven en su campamento.

Luego de una breve presentación, preparamos las canoas y ¡al agua pato!

El frío corta la cara, pero el corazón está contento y la mañana se nos va haciendo equilibrio sobre los botes para plantar cipreses.

Por la tarde, volvemos a tierra para seleccionar plantas vivas de entre un cargamento que agoniza por la falta de personal.

Al caer la noche, partimos, un poco tristes por no poder quedarnos más tiempo, pero felices de haber conocido este “terreno común”, donde ni el viento ni la política pudieron arrancar las raíces de los hombres del pantano.

 

****

 

* Amy y David Goodman: fundadores y conductores de Democracy Now, un canal de noticias que cambió la historia del periodismo independiente en Estados Unidos. Transmite a través de más de 900 emisoras de radio y televisión en todo el mundo.

* Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times, un libro que reúne historias de personas comunes que se enfrentaron al gobierno de Estados Unidos para defender sus derechos. “Amy Goodman (la autora) ha llevado el periodismo de investigación a un nuevo nivel de análisis, apasionante, informativo y sagaz. Su empeño incansable la lleva a realizar las preguntas más desafiantes y difíciles, con un estilo implacable y lleno de coraje”, dice Noam Chomsky sobre la autora.

* Los Santos de Nueva Orleans: el equipo de fútbol americano que juega en la NFL. El nombre “Saints” (Santos) alude a Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y su himno espiritual “When the Saints Go Marching In” (Cuando los santos ingresan) está fuertemente ligado a la imagen de Nueva Orleans.

* Magazine Street: una importante vía de Nueva Orleans que sigue el curso del río Mississippi. Su nombre fue tomado de una tienda de municiones ubicada en la zona.

* Po Boy: su nombre deriva de poor boy (niño pobre). Durante la crisis de 1929, un restaurante de Nueva Orleans, propiedad de dos ex conductores de tranvía, servía sandwiches de mariscos y pescado a huelguistas, a quienes en broma llamaban “niños pobres”.

* Tabasco: pese a la creencia popular, esta famosa salsa no es mexicana sino estadounidense. Antes de la Guerra de la Secesión (1861-1865), Edmund McIlhenny conoció en Nueva Orleans a un viajero recién llegado de México, un tal “Gleason”, quien le dio un manojo de chiles rojos para que condimentara sus comidas. Edmund decidió plantar los chiles en la Isla de Avery (a 140 km de Nueva Orleans), donde vivía la familia de su esposa. La guerra obligó a la familia a huir de la isla y al regresar se encontraron las tierras cubiertas de las plantas de chile florecidas. En 1868, Edmund comenzó a experimentar con la salsa hasta dar con la receta que se conoce hoy. Su nombre proviene de la región mexicana de Tabasco, de donde eran originarios los chiles. Tabasco, en lengua náhuatl significa “tierra caliente y húmeda”, lo que explica el éxito de la plantación en la Isla de Avery.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>